La Laguna de los Cóndores

Cubiertas por el bosque nuboso, en los flancos orientales de los Andes, pende una hilera de tumbas sobre las aguas de una laguna. Disimuladas en un angosto abrigo natural, l00 metros encima de la Laguna de los Cóndores, las estructuras permanecieron abandonadas por casi 500 años. Compuesto por seis chullpas o tumbas, y los cimientos de una séptima, el sitio funerario es uno de 18 sitios documentados en los acantilados de piedra caliza que se asoman sobre la Laguna de los Cóndores. A pesar que los trabajadores que descubrieron el sitio, a fines de 1996, removieron prácticamente todo el mausoleo, cortando con machetes los fardos funerarios y destruyendo valiosa información de contexto, las más de 200 momias recuperadas, y una cantidad de ofrendas, indican fechados Chachapoya (ca. 800-1470 DC), Chachapoya-Inca (ca. 1470-1532) y Colonial temprano (ca. 1532-1570.)

Los constructores aprovecharon una cornisa natural del acantilado, modificándola, nivelando el piso y labrando cornisas más pequeñas en el farallón, donde construyeron muros bajos de piedra y mortero de barro, que servían de apoyo a la parte posterior de los techos de las tumbas. Cada tumba mide aproximadamente 3 metros de alto y está dividida en dos niveles por una tarima de pequeños troncos. Las estructuras son básicamente cuadrangulares, construidas en bloques de piedra caliza asentada con mortero de barro. Todas tienen ventanas que miran hacia la Laguna y hacia el antiguo asentamiento de Llaqtacocha.

De izquierda a derecha: Chullpas en la Laguna de los Cóndores; La Laguna de los Cóndores, Plano de las chullpas (Adriana von Hagen)